jueves, octubre 26, 2006

Amar el verbo armar

Armar paseos significa planear viajitos con el condicionante de que estamos...En Colombia! No es fácil creerlo aún. Por cierto que el verbo armar sirve para algo muy importante acá: armar varillo es hacerse un porro. Imagina armar un paseo mientras armas un varillo. Es tenaz. Te hace amar el verbo armar. Uno de esos deliciosos paseos comenzó en Pantanillo y terminó en El Retiro. Allí, rodeados del verde que te quiero verde, nos enteramos de qué es un ojodepoeta o de cómo se saca la escopolamina y de cuáles son sus usos. Un parche del "jugo" del árbol denominado Borrachero puede dejarte como un autómata. Aquí, como en otros muchos países, se usa de las dos maneras universales: la buena y la mala. Como todas las drogas, pues. Armando que te armando emprendimos otro paseo rumbo a Carmen del Viboral, un encantador pueblo donde comimos unos frijoles bostonianos, trucha y hamburguesas. También fuimos a La Ceja, donde pasamos rico, delicioso en jerga paisa. Lo pasamo flipante, sabe, en jerga alamedera. Desto que no conoces a la gente pero disfruta, sabe?



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